No hubo cariño para el Atlético Nacional, los Lobos de Camarón Espinosa, salieron al campo dos del Yado Charur con hambre, oficio y la vieja costumbre de no tener misericordia cuando huelen sangre.
Atlético Nacional apenas alcanzó a acomodarse sobre el césped cuando ya estaba rodeado por la jauría. El duelo murió mucho antes de que el árbitro tocara la ocarina por última vez; para entonces el castigo ya había escalado hasta los cinco.
Luis Lerma fue el verdugo principal con doblete y mirada fría frente al arco, apareciendo justo donde aparecen los delanteros que entienden el juego como un asunto de instinto.
Octavio Montoya también encontró su presa, mientras Jorge Guerrero y Jorge Castillo se sumaron al festín para completar la goleada.
Atlético Nacional luchó más con dignidad que con herramientas. Intentó cerrar espacios, meter pierna fuerte y bajar revoluciones, pero los Lobos jugaban a buscar el nocaut con peligrosa tranquilidad, pegando golpe tras golpe.
Domingo, una de la tarde, calor pesado en el Yado Charur y la jornada dos de la Liga Veteranos XXI, estaba por agotarse, pero los que realmente estaban agotados eran los atléticos quienes veían que a pesar de que el partido estaba decidido, Camarón seguía pegando gritos de, “adelante, vamos por otro”, entre tanto Marcos vio con buenos ojos la actuación de su escuadra, se van sumando seis puntos en una liga que será de lo más difícil.










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